8 de febrero de 2015

Batería de la Chapa

Esta vez exploramos una de las numerosas fortificaciones costeras de Murcia. Nos dirigimos a la Batería de la Chapa, en la bahía de Portmán junto al faro.




Se ordenó su construcción con el Plan de Defensa de Bases Navales de 1926, también conocido como el "Plan Primo de Rivera". La idea era renovar las baterías de costa ya exisitentes, puesto que quedaron obsoletas después de los avances militares de la I Guerra Mundial. El rey Alfonso XIII visitó el lugar el 11 de Noviembre de 1928, y a partir de ese momento empezó su construcción, que se finalizaría en Diciembre de 1931. Como muchas otras baterías de la zona, ésta tenía un estilo arquitectónico particular: simulaba un edificio neoclásico.

El rey Alfonso XIII (en el centro) visita la localización de la batería.

La batería estaba equipada con 4 cañones Vickers de 152,4 mm. Su diseño es de 1923, y para hacernos una idea de su potencia basta decir que podía lanzar un proyectil de 45 kg a 21,6 Km de distancia a una velocidad de 3.294 Km/h. Hasta 4 proyectiles podía disparar cada cañón en un minuto, con lo que a plena potencia los 4 cañones podían hacer un disparo cada 4 segundos. Una potencia de fuego impresionante.

Un cañón Vickers 152,4 en perfecto estado de conservación en Kuivasaari (Finlandia). Cuatro cañones de este tipo eran la dotación de la Batería de la Chapa.

Aparte de los 4 cañones principales también contaba con un pozo de mortero y trincheras para infantería. Esta batería forma parte del complejo defensivo Monte de Cenizas junto a la cercana Batería de Costa de Cenizas. Esta última contaba con las piezas de artillería más grandes montadas en España: los Vickers-Armstrong de 381 mm, presentes en varias baterías de costa.

La pieza Vickers-Armstrong 381/45 de la vecina Batería de Costa de Cenizas. Sólo el tubo del cañón mide casi 18 metros, y su construcción planteaba muchas dificultades ya que la mayor parte del sistema tenía que estar soterrado. Necesitaban de 15 a 20 operarios para funcionar.
La batería tuvo un papel destacado durante la sublevación de Cartagena el 4 de Marzo de 1939, un mes antes del final de la Guerra Civil. De esta forma la República perdió su principal puerto, y además tuvo lugar el trágico hundimiento del buque Castillo de Olite, que se saldó con unas 1.500 muertes.

Después de la Guerra la Chapa fue perdiendo poco a poco su valor estratégico. Periódicamente se disparaban sus cañones durante prácticas de tiro, pero finalmente se desactivó debido al Plan Norte en 1993. Sus cañones fueron desmantelados y vendidos a un chatarrero. Ha sido declarada como Bien de Interés Cultural, por lo que se ha conservado su arquitectura a pesar de haber perdido todo su armamento.

Nuestra visita se inicia subiendo por la carretera que sube hasta el faro de Portmán bajo un sol de justicia. Desde allí pudimos ver las primeras edificaciones de la batería, así como la garita que vigilaba la entrada.



 Nosotros seguimos subiendo y los primeros edificios que exploramos fueron las cocinas y alojamientos. En las fachadas ya se ven los detalles neoclásicos tan característicos de esta batería.



 
 
En el interior de estos edificios también encontramos lo que fue la cantina.




Dentro de la cantina también había este mural del faro de Portmán con la bahía al fondo. Aparece como debería ser en realidad, pero por desgracia el lugar ha sido escenario de uno de los peores desastres ecológicos del Mediterráneo. Ya dedicamos un reportaje a este triste episodio, y puedes leerlo haciendo clic aquí: El lavadero de Portmán.



Después seguimos explorando los dos edificios principales. Son los dos elementos más característicos de todo el complejo. El primero es el bloque de oficinas.






El segundo albergaba las viviendas de los oficiales y el almacén de repuestos. Es similar al anterior, pero en él se pueden encontrar pistas de que una vez hubo maquinaria.




Después pudimos comprobar los elementos defensivos de la batería. Encontramos tanto trincheras fortificadas como una casamata.



Nuestra siguiente parada fue el búnker de observación. Ha sido parcialmente restaurado, y en él se conservan imágenes que ayudaban a la guarnición a identificar los barcos, así como saber su posición.






También pudimos ver el puesto de dirección de tiro, desde el que se apuntaban los cañones.


Después nos encaminamos hacia las posiciones de los cañones. Actualmente sólo quedan los ascensores de munición ya que las piezas de artillería se vendieron como chatarra.




Aunque ya habíamos explorado la batería, nuestra visita no ha terminado todavía. Ahora nos encaminamos hacia los alojamientos compartidos por la batería de la Chapa y la de Costa Cenizas. Se encuentran a medio camino de las dos, para dar servicio a ambas. Pero antes de llegar encontramos dos curiosidades: un pequeño altar y un túnel.



La zona de alojamiento se compone de más de una decena de edificios. Estos barracones debieron alojar a un buen número de tropas, pero hoy están bastante deteriorados.






En el interior poco pudimos encontrar, pero ello nos recuerda la vida que allí llevaron los soldados.





Y así terminamos nuestro recorrido por este lugar. Sólo es una pequeña parte de la historia de las numerosas fortificaciones costeras de Cartagena, y esperamos que no caigan en el olvido.

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