Psiquiátrico Barrow Gurney

El hospital psiquiátrico fue uno de los pioneros en implantar terapias como el electroshock. Contaba con numerosas instalaciones para los pacientes incluyendo lugares residenciales.

Frente de Somosierra

Nos acercamos a un paraje en el que se vivió una de las primeras batallas de la Guerra Civil.Recorremos el frente en busca de bunkers, trincheras y cualquier vestigio que pueda quedar.

Château Noisy

Este impresionante palacio construido por una familia noble francesa, yace hoy totalmente olvidado. Nadie recorre sus innumerables estancias ni sube por su impresionante escalinata.

Preventorio abandonado

Interminables pasillos y terrazas recorren este inmenso edificio donde antiguamente se suministraban tratamientos contra la tuberculosis a niños y adultos.

Valdegrulla

Valdegrulla es uno de los innumerables ejemplos de despoblación de nuestra península. Abandonado en 1997 dejá atras una interesante historia y un gran ejemplo de arquitectura popular.

17 de marzo de 2016

Búnkers en Segovia - La Batalla de la Granja I: Cerro del Puerco

En esta resie de artículos repasaremos un importante episodio de la Guerra Civil: la Batalla de la Granja. Para ello haremos un recorrido por los escenarios más importantes de los combates, pero primero repasemos la historia de este acontecimiento.



En la primavera de 1937 la República necesita una victoria militar para aliviar la situación de Bilbao y del Ejército del Norte, por lo que Negrín, en aquel momento Presidente del Gobierno, encomienda al nuevo Ejercito del centro la misión de apoderarse de Segovia.



En este contexto la República organiza lo que debería ser un ataque rápido y por sorpresa, aunque según el informe elaborado por la 2ª División la sorpresa se acabó pronto. La concentración de las tropas se realizó de una forma poco discreta y entre muchos otros errores se cuenta que los camiones se acercaban con las luces dadas en plena noche.

Se estima que la República movilizo unos 12.700 hombres, 17 piezas de artillería, 27 morteros y 24 lanzagranadas.

El domingo 30 de Mayo la republica lanza un ataque sobre la posición de Cabeza Grande. En la cima les aguardan 318 soldados nacionales al mando del General Mola. La ofensiva no tiene éxito y se detienen en una farragosa batalla en las faldas del cerro.

Mientras, la 14º Brigada se acerca a Valsain y al Cerro del Puerco donde su ataque es contenido. Mas éxito tienen las tropas de la 31º Brigada encargada de envolver la Granja por el flanco derecho.


Nido de ametralladora ocupado por soldados republicanos. Fotografía perteneciente al archivo personal de Antonio Passaporte. Puedes ver otras de sus fotografías en este blog.


Al final de la jornada el General Mola retrocede hasta Segovia y encarga al 5º Tabor de Regulares de Melilla que ataque San Idelfonso y Cabeza Grande.

La República empieza a ver difícil la victoria y ordena centrar los ataques en los punto débiles y guardar fuerzas.

El Lunes 31, segundo dia de combate,  la aviación republicana castiga Cabeza Grande y Cabeza Gatos. Poco después comienza la ofensiva con carros de combate e infantería. A mediodía logran alcanzar la cumbre de Cabeza Grande y los sublevados se repliegan. La República también consigue avanzar hasta los jardines de la Granja y controlar las carreteras.

Ante la gravedad de la situación, Varela se traslada a la Granja para volver a asumir el mando de las tropas. Los sublevados cuentan con unos 9660 soldados repartidos entre el Alto del León y la Granja.

El día 1 de Junio, el objetivo de la República es envolver el Cerro Matabueyes y avanzar hasta la carretera que une Segovia con la Granja. Pero el ejercito sublevado y su aviación atacan fuertemente y consiguen recuperar Cabeza Grande. En esta jornada los republicanos tampoco consiguen hacerse con la Granja, la aviación de los sublevados es superior y consigue dotarles de cierta ventaja.

El 2 de Junio la republica intenta tomar de nuevo Cabeza Grande y Matabueyes pero al final del día desisten.

Tras 4 largos días de lucha encarnizada la República da por perdidas las posiciones y la batalla. La contienda se salda con 1500 bajas republicanas y 1100 de los rebeldes.


El escritor Ernest Hemingway se inspiró en esta batalla para su novela Por Quien Doblan las Campanas, que a su vez inspiró el tema de Metallica.


El primer escenario de la Batalla de la Granja que visitaremos es el Cerro del Puerco. Se trata de una posición nacional muy cerca de Valsaín. Desde este cerro se tiene una buena vista del paso de Navacerrada a través de la Sierra de Guadarrama, y es una buena posición desde la que defender la Granja de San Ildefonso. Por ello fue fortificado por el bando nacional.

Para llegar al Cerro del Puerco seguimos un camino que sale desde la Pradera de Navalhorno, cerca del aserradero. Después de un agradable paseo subiendo por la parte trasera del cerro finalmente llegamos a lo alto, donde encontramos la primera fortificación.


 Esta posición defiende el acceso por la retaguardia al Cerro del Puerco. Es un parapeto reforzado con varias troneras de disparo. También tiene un sector de paredes muy gruesas al que le falta el techo. Normalmente estas construcciones se solían usar para almacenar munición, ya que en caso de explosión accidental la onda expansiva quedaría contenida en el interior y saldría hacia arriba para minimizar los daños.



En la parte inferior se pueden ver las paredes del almacén de municiones.





También encontramos una inscripción. De hecho en el Cerro del Puerco hay muchas, como veremos más adelante.


Seguimos nuestro camino por la parte alta del cerro y lo que encontramos son varios ramales de trincheras con el típico trazado en zigzag.


 

Después llegamos a otro almacén de municiones, situado justo detrás de la fortificación principal. De nuevo tiene unas paredes muy gruesas, y en este caso a su lado están los restos del techo, mucho más fino que las paredes.




En esta construcción también encontramos inscripciones:



Desde aquí decidimos hacer otra parada antes de dirigirnos al parapeto principal. A un lado y un poco más abajo hay otra serie de pozos de tirador conectados por un ramal de trincheras. Esta línea defensiva protegía un lateral del cerro, y es mucho más débil que la defensa principal. Los pozos de tirador son agujeros con piedras apiladas como parapeto, y están peor conservados.




Y por fin es momento de explorar el parapeto principal. Son casi 300 metros de fortificación, en algunos tramos doble y en otros sencilla. Además tiene varios puestos de tirador deforzados. Lo recorremos en sentido este - oeste, y comienza con una sección cuadrada.



Después el parapeto se va adaptando a la forma del cerro. Esta sección es una de las más reforzadas.




En esta zona encontramos numerosas inscripciones, incluyendo una donde se dan detalles de la construcción del propio parapeto.

Aquí se puede leer "Juan Medina".

"1937 VIVA ESPAÑA", y una huella de bota.

Aparte de "viva" no hay muchas palabras que se puedan reconocer facilmente. También hay muchas huellas.
De esta inscripción se puede deducir que hubo algún soldado africano en esta posición: "Wali" es un nombre común en Marruecos.

En esta inscripición se puede leer claramente "Julian Barahona".
 
"MARTIN"
Y por último la inscripción más completa de todas: "Viejos ynjenieros Vega y Montaña isieron este parapeto 1º Compañia de Sevilla 7-8-1937. El cabo Pepe".


Seguimos recorriendo el parapeto, parando en un pozo de tirador.





Aproximadamente a la mitad del parapeto hay tra construcción. Parece ser un puesto de mando, y como detalle quedan dibujos en el cemento que marcan las juntas de la piedra.



El siguiente tramo del parapeto nos lleva hasta otra posición reforzada.






Después de este elemento recorremos el último tramo de la fortificación, que acaba en unas grandes rocas. Deja de ser un muro sólido y pasa a ser de piedras superpuestas.



Así terminamos nuestra visita a esta posición de la Batalla de la Granja. En próximos reportajes recorreremos otros lugares, recordando un episodio de nuestra historia.

3 de noviembre de 2015

Cripta de Namur

Este reportaje lo dedicamos a un lugar que nos impresionó profundamente cuando lo visitamos. Sin duda tiene uno de los ambientes más terroríficos en los que nos hemos encontrado. Pocas veces se tiene la oportunidad de entrar en un lugar tan siniestro y triste al mismo tiempo: la cripta del cementerio de Namur.
  La razón de ser de un lugar como este era la necesidad de muchos cementerios de dar cabida a más sepulturas durante el S. XIX. El mayor ejemplo de ampliación de cementerios son las catacumbas de París, pero en este caso nos encontramos ante una cripta más pequeña con una historia propia.El origen de esta cripta lo tenemos que buscar en otra cripta. Cerca de Bruselas, en Laeken, se construyó en 1878 una gran cripta de múltiples galerías para aumentar notablemente la capacidad del cementerio. La idea se tomó de las criptas existentes en España, Portugal o Italia, siendo este último un país famoso por sus numerosos osarios, criptas y construcciones funerarias.  

Siguiendo el modelo de Laeken en 1885 se construyó la cripta del cementerio de Namur. Se convertiría en la cripta más grande de toda la Región Valona. En este caso se trata de una cripta de 3 galerías con forma de T y con una capacidad de 400 sepulturas en cada una. Las dos galerías que conforman el trazo horizontal de la T se corresponden con una calle del cementerio, donde se sitúan las lápidas de los enterrados en la cripta. De esta forma los familiares podían ir a visitar a sus difuntos sin necesidad de bajar a la cripta. El trazo vertical de la T sí que se pensó para recibir visitas, ya que en esta zona las sepulturas sí que fueron atendidas por los familiares de los difuntos.

Pero pronto aparecieron los problemas. Las criptas del sur de Europa no se adaptaron bien a la humedad del norte, y se deterioraron rápidamente. Mientras en el sur de Europa estas construcciones veían cómo pasaban los siglos, en Bélgica hubo que cerrar las criptas por su mal estado. Concretamente la cripta de Namur se cerró a finales de los años 80 del S. XX.

Pese al deterioro la ciudad de Namur ha decidido conservar la cripta por su valor. Se ha llevado a cabo un estudio para catalogar todos sus elementos, desde las propias galerías hasta el singular edificio de entrada. Incluso se contempla restaurarla y volver a utilizarla como lugar de enterramiento.

Para visitarla es FUNDAMENTAL pedir permiso en el ayuntamiento. Por desgracia ha habido casos de "exploradores" que han preferido hacerlo a las bravas, y al parecer eso ha dañado un lugar tan delicado como éste, en el que no podemos perder de vista que están enterrados los seres queridos de alguien. En nuestro caso tenemos que dar las gracias al personal del ayuntamiento que hicieron todo lo posible por concedernos el permiso para poder entrar, y desde aquí les mandamos nuestro reconocimiento.

Ya en el cementerio, un trabajador nos llevó hasta la entrada de la cripta. El paseo que llega hasta ella está flanqueado por unos gingkos. En aquel momento conformaban un precioso paisaje otoñal.

   Descendimos a la cripta por la escalera de caracol, y allí nos enfrentamos a un escenario que pocas veces se ve.
 Primero exploramos las galerías laterales. Si con iluminación moderna son tétricas, cómo debieron ser a finales del S. XIX...

  Al final de una de las galerías encontramos el ataúd de traslado. Quién sabe cuántos difuntos habrán hecho su último viaje en él.
 Después ya nos dirigimos a la galería "principal". En ella los nichos siguen como se dejaron hace más de tres décadas, y el deterioro por la humedad ha convertido la cripta en un lugar digno de pesadilla. Los detalles son incontables, y nos transmiten tanto una sensación de inquietud como de tristeza. 






A nuestro sobrino, a mis padres bien amados...

 
 Después de pasar un largo rato en este lugar tan oscuro salimos de la cripta y visitamos el resto del cementerio, que también tiene una historia que contar. En él descansan muchos combatientes de las dos Guerras Mundiales.






  Una tumba que nos llamó mucho la atención fue una en la que las Parcas nos recuerdan lo que es la vida: un hilo nada más.
 Nos marchamos del cementerio sabiendo que hemos visto un lugar muy especial. No es una exploración cualquiera, y de aquí nos llevamos algo más que simples fotos. Y también queremos dar las gracias a los que nos acompañaron por el gran viaje que disfrutamos entre todos: ¡Gracias a Daphnée, Dani y Marc!