Psiquiátrico Barrow Gurney

El hospital psiquiátrico fue uno de los pioneros en implantar terapias como el electroshock. Contaba con numerosas instalaciones para los pacientes incluyendo lugares residenciales.

Frente de Somosierra

Nos acercamos a un paraje en el que se vivió una de las primeras batallas de la Guerra Civil.Recorremos el frente en busca de bunkers, trincheras y cualquier vestigio que pueda quedar.

Château Noisy

Este impresionante palacio construido por una familia noble francesa, yace hoy totalmente olvidado. Nadie recorre sus innumerables estancias ni sube por su impresionante escalinata.

Preventorio abandonado

Interminables pasillos y terrazas recorren este inmenso edificio donde antiguamente se suministraban tratamientos contra la tuberculosis a niños y adultos.

Valdegrulla

Valdegrulla es uno de los innumerables ejemplos de despoblación de nuestra península. Abandonado en 1997 dejá atras una interesante historia y un gran ejemplo de arquitectura popular.

9 de agosto de 2014

El Parque Acuático

Es verano, y siempre buscamos algo para refrescarnos. Lo mejor que uno puede hacer es ir a un parque acuático.


Fue un lugar habitual de diversión, y contaba con todo tipo de instalaciones. Multitud de toboganes, pista de voley playa, minigolf, un gran jacuzzi para 50 personas, un mini zoo y muchas cosas más que veremos en el reportaje. Pese a ello, no podía competir con otros parques similares. Finalmente, y tras más de una década en funcionamiento echó el cierre.

Nuestra visita tuvo lugar en el momento más opuesto al ambiente de un parque acuático: invierno y temperaturas bajo cero. De todas formas el sitio merece el esfuerzo.

Comenzamos por el gran jacuzzi. Se dice que hasta 80 personas podían utilizarlo al mismo tiempo. Ahora una espesa capa de algas cubre el agua. Es tan uniforme que casi dan ganas de pisarla...




Después encontramos el minigolf, de 12 hoyos. Parece que en algún momento cubrieron las pistas con lonas, pero algunas de ellas están descubiertas.


Junto al minigolf hay una gran torre de madera, el mirador. Desde ella hay una gran vista de todo el parque, aunque subir es arriesgado.




No puede faltar un masajista, para esos momentos en los que uno se quiere relajar.



Al lado hay unos puestos de organización. En uno de ellos encontramos el programa musical con éxitos de entonces. En otro... encontramos muchas ruedas.






Seguimos avanzando hasta los vestuarios. Una parte fue reutilizada como almacén, y allí estaba buena parte de los carteles del parque, así como boyas y materiales de piscina.






Siguiendo un camino que estaba cubierto por un toldo llegamos a otra zona del parque, con una gran piscina y un tobogán helicoidal.






Al lado hay una gran zona con columpios, camas elásticas, barbacoas... Es la zona más cubierta de hierbas. Los años de abandono han dejado que la naturaleza vuelva a reclamar su sitio.




Y por fin el plato fuerte: los grandes toboganes. La estructura es de ladrillo, y por ella bajan cinco toboganes que terminan en una piscina. Los visitantes podían elegir entre toboganes serpenteantes o rectos, y uno de ellos tiene una caída bastante fuerte.



Exploramos la parte baja, a través de pasillos estrechos que llegaban hasta las salas donde estaba la maquinaria que hacía funcionar estos toboganes.




Y por fin subimos a los toboganes más altos. Por el camino encontramos más vestuarios, y después los dos niveles desde los que parten los toboganes. El intermedio y el superior, sólo para los más atrevidos.










Y para terminar, cuando hayamos pasado un buen día de diversión en el parque ya podemos tomar el autobús de vuelta a casa.


Así terminamos nuestra visita a este lugar tan especial. También queremos dar las gracias a todos los que nos acompañaron, que pese al (muy) mal tiempo y al largo camino hicieron que fuese una quedada para recordar.

11 de julio de 2014

Santa María de Nogales

Hace ya tiempo que no escribíamos una entrada sobre algún monasterio, y no queremos que se olvide esta parte importante de los lugares abandonados. Asi que en este artículo hablaremos sobre la historía de Santa María de Nogales.

El monasterio se haya enclavado a la orilla del rio Eria en las cercanías del municipio de San Esteban de Nogales, provincia de León.

Las primeras noticias que se tienen del monasterio se remontan a 1149 cuando el Rey Alfonso VII de León (El Emperador) donó al noble Vela de Gutiérrez y a su esposa Sancha Ponce de Cabrera la Villa de Nogales en pago a los servicios prestados.

Una vez recibido el pago, el matrimonio donó a su vez la Villa a la abadesa del Monasterio benedictino de San Miguel de Bóveda, situado en Orense con el fin de que la orden benedictina construyera un monasterio en las tierras leonesas. El intento de creación de este primer monasterio fue fallido y a la muerte de Vela Gutiérrez en 1160 las monjas devuelven el monasterio inacabado a la viuda.



Posteriormente en 1164 Sancha de Ponce decide donar el monasterio inacabado al Monasterio cisterciense de Santa María de Moreruela, al cual anteriormente hemos dedicado un reportaje en el blog. Haz clic aquí para leerlo y completar la historia.

Los monjes cistercienceses de Moreruela terminan de edificar Santa María de Nogales con la ayuda de múltiples donaciones.

El monasterio estuvo habitado hasta 1836, cuando fue exclaustrado durante la desamortización de Mendizábal. A partir de ese momento comienza su abandono y decadencia hasta llegar al estado actual.

Comenzamos nuestra visita con una vista aérea que nos ayuda a hacernos la idea del tamaño del monasterio. Desde su interior apenas podemos apreciar sus dimensiones debido al deterioro de sus muros y a la maleza que se acumula en su interior.



Nada mas bajarnos del coche nos encontramos con su formidable fachada, en la que podemos distinguir la iglesia con espadaña del resto del monasterio.






Nos detenemos frente a la entrada principal para observar su escudo heráldico. Ésta es la parte mejor conservada del monasterio.



La fachada de la iglesia aún conserva la espadaña y el arco de entrada que hasta el momento se ha librado del saqueo. No han corrido la misma suerte otros arcos y partes labradas de la sillería que han sido constantemente saqueadas.








Aun se pueden observar algunos detalles curiosos de su construcción, como son los arcos de ladrillos pintados que podemos observar en las ventanas superiores del bloque situado más a la izquierda.



Una vez vista la fachada pasamos al interior y nos abrimos paso con dificultad entre la maleza.









Cuando alcanzamos el espacio que en tiempos habría ocupado el claustro vemos una pequeña oquedad que nos conduce a un espacio abovedado.






Continuamos la visita hacia el interior de la nave de la iglesia, en la que en tiempos se encontraban los sepulcros del caballero Suero de Quiñones y su esposa Elvira de Zúñiga que hoy en día se encuentran en el Hispanic Society of America de Nueva York. Los sepulcros fueron realizados por Pompeo Leoni








Terminamos el reportaje con una fotografía de la puerta del recinto que delimitaba el terreno del convento. Igual que este monasterio, por toda nuestra geografía hay numerosos edificios singulares que quedaron abandonados durante las desamortizaciones. Con este pequeño reportaje queremos que no se olvide su historia.