Psiquiátrico Barrow Gurney

El hospital psiquiátrico fue uno de los pioneros en implantar terapias como el electroshock. Contaba con numerosas instalaciones para los pacientes incluyendo lugares residenciales.

Frente de Somosierra

Nos acercamos a un paraje en el que se vivió una de las primeras batallas de la Guerra Civil.Recorremos el frente en busca de bunkers, trincheras y cualquier vestigio que pueda quedar.

Château Noisy

Este impresionante palacio construido por una familia noble francesa, yace hoy totalmente olvidado. Nadie recorre sus innumerables estancias ni sube por su impresionante escalinata.

Preventorio abandonado

Interminables pasillos y terrazas recorren este inmenso edificio donde antiguamente se suministraban tratamientos contra la tuberculosis a niños y adultos.

Valdegrulla

Valdegrulla es uno de los innumerables ejemplos de despoblación de nuestra península. Abandonado en 1997 dejá atras una interesante historia y un gran ejemplo de arquitectura popular.

30 de octubre de 2014

Pueblos Abandonados de Burgos: Ochate

Para este reportaje viajamos a uno de los pueblos abandonados sobre el que más leyendas se cuentan. Un lugar que se suele tener por misterioso, y con una larga historia. Epidemias, maldiciones, tumbas infantiles... Se trata de Ochate.



Mucho se ha dicho sobre este pueblo deshabitado, y desde aquí queremos contar tanto su historia como sus leyendas para ver cuánto de cierto hay en ellas. La historia de Ochate comienza en tiempos muy lejanos, hay indicios de población de la Edad del Bronce. De época romana se ha encontrado un importante resto arqueológico: una estela hallada junto a la ermita de Burgondo.


Después tendrían que pasar muchos siglos hasta encontrar los primeros documentos escritos que nos hablan del pueblo de Ochate como tal. La primera mención data del año 1025, y en ella se refiere a Ochate con el nombre de Gogate.

Primera mención escrita sobre la existencia de Ochate. Señalado con un cuadro rojo, se puede leer "Gogate, una rega". Fuente: http://www.ochate.com/primerareferencia.htm

A finales del S. XIII se produce el primer despoblamiento de Ochate, por aquel entonces llamado Chochat. Entre 1295 y 1522 la zona estuvo deshabitada, y con la nueva expansión de poblaciones del S. XVI el antiguo Chochat ya adquirió el nombre definitivo de Ochate. Sobre los nombre del pueblo, conviene aclarar algo. Se ha dicho que Ochate quiere decir "puerta del frío",  "puerta secreta" o incluso "puerta de Gog", algo que encajaría con la leyenda negra que envuelve al pueblo. El problema es que para saber el auténtico significado del nombre de un lugar es conveniente ir hasta su forma más antigua, la mencionada Gogate. De ella se podría deducir que en realidad su significado es "paso alto", lo que haría referencia a su localización en el camino que unía Treviño con Vitoria bordeando la Peña de Arrate..

El siguiente documento que nos habla de Ochate, ya con su nombre actual, es de 1566. Menciona la finalización de la iglesia de San Miguel de Ochate.

La iglesia de San Miguel Arcángel, de la que hoy sólo queda la torre. Fotografía de G. López de Guereñu Galarraga. Fuente: http://www.ochate.com/comoera.htm

Desde ese momento Ochate estuvo habitado hasta su final el 1934. Siempre fue un pueblo pequeño, alcanzando el medio centenar de vecinos en sus mejores momentos en el primer tercio del S. XIX. Vivía fundamentalmente de la ganadería, y en menor medida de la agricultura. Como curiosidad, también era zona de recogida de setas (concretamente de los famosos perrechicos).

El final del pueblo llegó a principios del S. XX, cuando el Camino Real Nuevo de Vitoria a Laguardia dejó a Ochate apartado de la principal vía de comunicación. Ahora los pueblos mejor situados eran Imírui y Uzquiano, y muchos de sus vecinos se trasladaron a estos pueblos. A esto se unieron años de malas cosechas por sequías y granizadas. La población fue cayendo, hasta que en 1934 se marchó el último habitante del pueblo. Desde ese momento las casas que aún quedaban en pie sirvieron como refugio para pastores.

Ya sin población lo siguiente que perdió Ochate fueron sus edificios. Comentaremos su historia a lo largo de nuestra visita, que no comienza en el propio Ochate, sino en el cercano pueblo de Uzquiano. Allí podemos ver la magnífica portada románica de la iglesia de San Miguel de Ochate.




 

La historia de la portada de la iglesia probablemente sea el hilo conductor de la historia del propio Ochate. Su lugar actual lo ocupa desde 1964, cuando la iglesia de San Miguel fue derribada por orden del Obispado. Su argumento era que los daños en el templo eran irreversibles, y además destruyendo la iglesia se pretendía evitar que las imágenes fueran profanadas. Ese mismo año, el párroco de Uzquiano decidió unilateralmente mandar una cuadrilla de albañiles para desmontar la portada y llevarla a su pueblo. Fue una solución expeditiva y muy cuestionable ya que en aquellos momentos había más pueblos en disputa por la portada. En cualquier caso, de esta forma se consiguió salvar la portada. De la iglesia sólo queda la torre, ya dañada y vandalizada.

Sobre la portada románica hay otro misterio: La iglesia de San Miguel no era románica. Como hemos dicho, se terminó de construir en el S. XVI, y la portada es anterior. Entonces, ¿cuál es su origen? Según avanzamos en nuestra visita encontraremos una posible explicación, siviéndonos de la gran investigación llevada a cabo por Antonio Arroyo y Julio Corral.

Desde la portada podíamos ver Ochate en la lejanía, así que nos pusimos en camino. El pueblo que aparece más cerca es Imiruri.




A la entrada del pueblo están los restos de una de las últimas casas que conservó su tejado. Con el tiempo los propietarios decidieron terminar de derribarlas para evitar males mayores, ya que Ochate se estaba conviertiendo en un lugar bastante transitado. Exploramos los restos de las viviendas, y por desgracia poco se puede saber de su historia porque ya no queda demasiado.





Nos acercamos a la emblemática torre de San Miguel, el edificio más reconocible de Ochate. Es lo último que queda de la iglesia, y por desgracia ha sufrido numerosos ataques de vándalos aparte del desgaste del tiempo. En la torre se han grabado psicofonías, lo que le da al lugar un aura de misterio.








Desde la iglesia nos encaminamos hacia el otro edificio importante del pueblo, la ermita de Burgondo. Siguió utilizándose después de la despoblación de Ochata, y de hecho una de las campanas de la iglesia acabó en la ermita en 1940. Por desgracia un incendio en 1985 acabó con el edificio, y desde entonces también ha sido víctima del vandalismo. La ermita también tiene sus leyendas, como la del padre Villegas, que desapareció sin dejar rastro en 1868, o el medallón que apareció durante una tormenta, cuando un rayo cayó sobre el tejado de la ermita y en el lugar del impacto se encontró ese medallón.

Vista de Ochate desde la ermita de Burgondo. Al fondo pueden verse los pueblos de Imiruri y Uzquiano.



Restos de la espadaña de la ermita.

Se ha hablado de las inscripciones de la ermita, y de cómo añaden más misterio a la historia de Ochate. En nuestra visita nosotros sólo hemos podido ver unas pocas marcas de cantero, y otros grabados como el de la fotografía. Además, hay numerosos grafittis modernos.




Aquí debería estar el altar mayor, y por las marcas de las paredes parece que es el lugar donde comenzó el fuego que destruyó la ermita en 1985.



Junto a la ermita crece esta enorme encina centenaria, testigo de la historia del lugar.





Después de explorar el pueblo nos quedan algunas preguntas sin resolver. No hemos encontrado tumbas de niños alrededor de la torre, ni hemos tenido la sensación de estar en un lugar maldito. También nos quedaba por aclarar cuál es el origen de la portada románica. Encontraríamos respuestas en la última etapa de nuestra visita.

Volvimos desde la ermita hasta el pueblo, y desde ahí cruzamos una bajada de agua, el Hoyo de Ochate, y subimos a un alto cercano. Allí encontramos la necrópolis, las tumbas excavadas en la roca.



Es difícil dar con ellas si no se conoce su ubicación exacta, pero encontrarlas hace que se cierre el círculo de la historia de Ochate. Para empezar, son mucho más antiguas que el pueblo de Ochate, o al menos que el pueblo que ahora podemos visitar. Además, estos enterramientos se solían situar junto a los lugares de culto, por lo que se puede suponer que habría una iglesia cerca. La iglesia de San Miguel es posterior y está separada claramente por el Hoyo, así que puede pensarse que hubo otra iglesia anterior en otro lugar, y efectivamente, según el historiador Elías Rubio es posible que el antiguo Gogate / Chochat estuviera en ese lugar, en el Alto de San Pedro. Y es precisamente allí donde se encontraron restos de una anigua ermita, la de San Pedro de Chochat, posible localización original de la portada de Ochate.

Por lo tanto, la portada viajó con los habitantes del pueblo. Desde el viejo Chochat se trasladó a Ochate, y cuando Ochate fue abandonado y los habitantes se trasladaron a los pueblos cercanos así lo hizo una vez más la portada.

Respecto a las tumbas, hay que decir que aunque son pequeñas su tamaño coincide con las de muchas otras necrópolis de la época (como en la ermita de San Frutos de las Hoces del Duratón). También es cierto que entre ellas hay tumbas de niños, pero no son nada extraño. La leyenda ha situado la necrópolis rodeando la solitaria torre de la iglesia, en la que se grabaron voces de origen desconocido. Finalmente, la realidad es otra aunque sigamos sin poder explicar el origen de las voces.

También se dice que tres epidemias sucesivas aniquilaron a los habitantes del pueblo maldito, pero las pruebas documentales apuntan a que en el momento de aquellas epidemias la población prácticamente no cambió, y cuando sí que hubo muertes por epidemia fue durante la Gripe Española de 1918.

Acabamos nuestra visita sabiendo más sobre Ochate, un pueblo sobre el que ha caído una leyenda negra. Siempre hay misterios que no podemos explicar pero también hay mucho que podemos aprender, y en Ochate hemos encontrado ambas cosas.



Para terminar, quiero agradecer a Antonio Arroyo el haber prestado un par de fotos para nuestro reportaje, y su página web es una magnífica fuente para aquellos que quieran saber más sobre el pueblo de Ochate. Podéis consultarla haciendo clic aquí.

11 de septiembre de 2014

ROC Post, puesto de control nuclear

Esta vez nos dirigimos a un Royal Observer Corps Monitoring Post, un puesto subterráneo de observación nuclear.



Sección del ROC Post que visitamos, en su estado actual.

Exterior de un ROC Post. Fotografía cedida por http://www.brandsbypost.co.uk/



Estos puestos de observación se construyeron durante la Guerra Fría en torno a 1956 para monitorizar la contaminación nuclear en caso de ataque. Con la creciente tensión que se había establecido con la Unión Soviética el miedo de un ataque nuclear iba creciendo hasta el punto de llegar a estar convencidos de que dicho ataque sería inminente. Para intentar controlar y minimizar el riesgo en caso de ataque, Inglaterra estableció una serie de medidas entre las que se encontraban estos puestos de observación.

Ésta es la portada del folleto informativo que se repartiría a todos los ciudadanos británicos en caso de ataque nuclear inminente. En él se explicaba cómo debían protegerse frente a la radiación.

Los puestos de observación anteriores pertenecientes al ROC habían quedado anticuados ya que no presentaban defensa frente a la radiactividad. Por eso en 1955 decidieron construir unos nuevos puestos adecuados  a las necesidades del momento.

El proyecto comenzó en 1956 en Farnham, Surrey, donde se construyo el primer prototipo que fue aprobado  después de unos rigurosos tests nucleares que se llevaron a cabo en Australia. A partir de ahí se comenzó a establecer una gran red de puestos subterráneos. Los puestos se construían a un ritmo increíble: el primer año se propusieron tener finalizados unos 100 puestos y calcularon que en los años siguientes hasta 1963 se deberían construir 250 puestos por año hasta llegar a aproximadamente 1550 en el año 1963.

Una ilustración interior de Protect and Survive que muestra cómo construir un refugio en tu casa.


El proyecto de construcción finalizo con éxito y la red quedo lista para su uso. Los ROC fueron usados durante la Guerra Fría y continuaron operativos hasta 1968, año en el que un tercio de ellos fueros clausurados. El resto continuaron operativos pero poco a poco se fueron abandonando debido a las malas condiciones interiores (humedad, frio...) que los hacían inhabitables.

La clausura definitiva fue en 1991 cuando la caída del bloque comunista los hacia ya innecesarios.


Cómo funcionaban:

El puesto debía contar con todo lo necesario para que pudiera sobrevivir un equipo de 3 personas durante un periodo que iba desde una semana a máximo de 20 días.
El espacio era muy limitado, apenas 10 metros cuadrados, en los que se encontraba un pequeño baño que a la vez era el almacén, una escalera de descenso y una sala de observación con dos literas.
Los equipos estaban formados por 10 personas que se turnaban en grupos de 3 para ofrecer una vigilancia de 24h.

Interior rehabilitado del ROC Post de York 37. Fotografía cedida por http://www.brandsbypost.co.uk/


Las herramientas con las que contaban eran las siguientes:

Para monitorizar el aire contaban con unos sencillos instrumentos de medida que evaluaban el aire que obtenían a través de unas tuberías conectadas con el exterior y que sobresalían del tejado. El BPI (indicador de presión explosiva) mostraba la fuerza de la explosión en kilopascales. Podemos ver el BPI en la fotografía anterior, es el indicador circular que se encuentra en el centro de la imagen.


También contaban con un GZI, indicador de Zona Cero que consistía en una cápsula de metal que tenía 4 agujeros que se orientaban a los puntos cardinales. En su interior tenía un material fotosensible que indicaría la potencia y naturaleza de la bomba además de dar la localización de la explosión junto con el BPI y la información de otros 2 o más puestos ROC para triangular la posición exacta.

Interior del GZI, aún sin poner las hojas fotosensibles. Fotografía cedida por http://www.brandsbypost.co.uk/


También contaba con otros aparatos como el medidor Plessey Dose Meter 82 y el tubo Geiger-Muller que nos podían indicar la peligrosidad de la radiactividad exterior. Además de estos tenían un dosímetro personal para controlar la radiactividad a la que estaban expuestos.

Muy importante era también el sistema de comunicación de los ROC Post con las distintas centrales que los coordinaban.

El instrumento amarillo y azul es el Tapatalk, y al fondo podemos ver el Geiger Muller y el Plessey Dose.
Fotografía cedida por http://www.brandsbypost.co.uk/


Construcción:

Lo primero era encontrar el enclave adecuado para su función, por lo que en general los puestos eran construidos en los alrededores de otros de vigilancia aérea con los que se complementaban.

Una vez elegido el emplazamiento había que comenzar la excavación donde quedaría enterrado el puesto.
Fotografía cedida por http://www.roc-heritage.co.uk/, obtenida originalmente de ROC Journal / ROCA Heritage

Los ROC están construidos en hormigón armado reforzado a una profundidad de 2,75m. El techo cuenta con un espesor de 20cm de hormigón cubierto por un gruesa capa de tierra compactada. Las paredes son de 17cm de espesor y el suelo de 30cm. Esto genera una pequeña capsula de 4,74m de largo por 2,25 de ancho donde permanecer más o menos a salvo de ataques nucleares. La verdad es que las medidas de protección no eran muy elevadas y posiblemente la radiación acabase pasando al interior en pocas horas.
Fotografía cedida por http://www.roc-heritage.co.uk/, obtenida originalmente de ROC Journal / ROCA Heritage


Todo el puesto estaba impermeabilizado con betunes, esto era una parte fundamental ya que se encuentran bajo tierra. La otra parte básica era la ventilación, para ello contaba con unas tuberías que comunicaban con el exterior dotadas de filtros para evitar que entrase el aire contaminado.
También contaban con el instrumental necesario para recoger muestras del aire exterior.

Podemos observar la entrada al ROC y el GZI, que es el cilindro blanco que se ve en primer plano.
Fotografía cedida por http://www.roc-heritage.co.uk/, obtenida originalmente de ROC Journal / ROCA Heritage

Para la iluminación y energía necesaria contaban con una batería de 12v en el interior y un generador de gasolina en el exterior para recargar esta batería.

Por último el precio: se estima que cada puesto tenia un coste de construcción de 5000 libras de la época.

Nuestra visita

Nos ponemos en camino hacia el ROC, y pese a tener las coordenadas nos resulta un poco difícil encontrarlo. Se encuentra en una zona húmeda y llena de vegetación que impide que pese a estar enfrente de él podamos verlo.


Tras dar varias vueltas a la zona encontramos la verja que delimita estas instalaciones, ya sólo tenemos que encontrar la entrada. Todo estaba tan lleno de zarzas y vegetación que era muy difícil abrirse camino, pero al final con un poco de esfuerzo lo conseguimos.



Abrimos la tapa y accedimos al interior de uno en uno ya que el espacio es muy reducido y estaba inundado.



Bajamos las escaleras. En esta fotografía se puede ver claramente el sistema de apertura mediante contrapeso y el agua que nos aguarda en su interior.



Podemos ver la manilla que activaba la bomba de extracción de agua.



Restos de las señales de aviso que decian "mind your head and back" (Cuidado con la cabeza y la espalda).




Una vez abajo casi no podemos movernos hay que saltar de obstáculo en obstáculo para no pisar el agua y está completamente a oscuras. La primera sala que te encuentras es el baño o almacén. Como veis las dimensiones eran muy reducidas y no teníamos espacio para sacar un plano general.


A continuación vimos la sala de monitorización. Por desgracia ya no quedaba casi nada. Había muchos objetos tirados por el suelo inundado y supongo que otros se los habían llevado, ya que años atrás aún se conservaban. En el fondo de la imagen aun podemos ver uno de los colchones, las literas ya no estaban.



Aún quedaba la mesa, ahora llena de velas y basura, pero por suerte logramos encontrar un pequeño documento original de la época en la que el ROC estaba en funcionamiento.





Este interruptor era uno de los pocos detalles que quedaban.




Ya solo me quedaba salir, tengo que reconocer que sentí cierto alivio cuando llegué arriba. El lugar era un poco agobiante. Estando dentro cuesta imaginarse a tres personas encerradas ahí abajo durante 20 días en unas condiciones de mucho frió y humedad. Por suerte esta situación nunca se dio y aunque sí que se usaron nunca tuvieron que hacer frente a un ataque bélico.





No quiero terminar el articulo sin mandar nuestro agradecimiento a dos organizaciones británicas que nos han brindado sus fotografías e información. Y desde aquí también queremos reconocer el trabajo que están haciendo para conservar estos puestos y su historia.

Un saludo a la Royal Observer Corps Association y a The York 37 Post Restoration Project