2 de diciembre de 2013

Atelier Decor

En el municipio de Westmeerbeek en Bélgica se encuentra, o más bien se encontraba, esta singular vivienda rodeada de un jardín que perfectamente podría ser de cuento de hadas. Fuentes, enanos, gatos y caballos, todos ellos de cemento, formaban parte de esta propiedad.

Por desgracia una vez más nos enfrentamos a ver como uno de estos singulares y valiosos lugares pasan a ser nada más que un montón de escombros. Pero antes de llegar a este punto empezaremos contando los inicios de este lugar.



La familia Janssens estuvo siempre ligada al moldeado de cemento principalmente con fines decorativos. Realizaban esculturas, decoraciones de edificios singulares, jardines todo ellos realizado con cemento moldeado. Diferentes miembros de la familia de seis generaciones distintas  han participado en la construcción de diferentes proyectos emblemáticos como el Zoo de Amberes, parques de atracciones como Walibi o Disneyland Paris (ya con técnicas más modernas).

Pero el acontecimiento que marcó el comienzo del Atelier Decor o Villa Janssens fue la exposición Universal de Bruselas en 1880 en la cual participó Frans Janssens, el padre de Victor Janssens, como maestro especialista en estuco. Durante su estancia en Bruselas se encaprichó de la Villa y la transportó desmontada en tren hasta su destino final Westmeerbeek.

La familia Janssens enfrente de la cueva artificial.


Alrededor de la Villa construyeron un enorme taller para la fabricación de cemento moldeado y un precioso jardín donde mostraban multitud de sus obras.

La casa continuó habitada por Victor Janssens y su familia hasta que murió en 1983. Después su hija Marieke de Bruselas continuó visitando la casa con regularidad hasta que al final cayó en el olvido.

En 2011 se comienza a oír hablar sobre un plan de desarrollo del municipio en el cual varios de los edificios emblemáticos del pueblo darían paso a viviendas sociales. Pero no todo el mundo está de acurdo con esta opción, son muchos los que han defendido activamente la conservación de este edificio. Por desgracia una noticia de septiembre de 2013  ya comenta la demolición de todos los talleres y jardines quedando solo en pie la vivienda principal, a lo que añaden que la dejan en pie pero que no van a rehabilitarla. Una vez mas la brillante técnica de dejar que los edificios se caigan solos.

Concentración enfrente de la Villa en contra de su demolición.

Ahora vamos con las fotografías que hicimos durante nuestra visita en 2010.

Las únicas muestras de las figuras cemento sin dañar se encuentran en las propiedades vecinas, ya que en el interior de la villa veremos algunos ejemplos pero bastante maltratados.


La fachada principal de la Villa conserva su encanto aunque nada queda del cuidado jardín.


A continuación nos dirigimos a la fachada posterior por la que accedemos al interior.



Accedemos a la planta baja a través de un pequeño edificio anexo a la vivienda principal. Un gato nos da la bienvenida.






Bajamos al sótano.


 La cocina es la primera estancia que nos encontramos del edificio principal.



De la cocina pasamos a lo que parece ser el salón.






A continuación pasamos a la parte más característica de la Villa. Una cueva artificial, aunque no apta para todos los gustos, es una muestra clave del trabajo de la familia Janssens. En esta habitación atendían a los clientes que acudían al Atelier por lo que era la carta de presentación de su trabajo.



Un detalle del suelo del recibidor.



Después de disfrutar de la cueva subimos a la planta superior donde se encontraban las habitaciones.




Encontramos otras estrechas escaleras que nos llevan al bajo cubierta de la torre.


Una vez vista la Villa y ya anocheciendo salimos al patio y recorremos los distintos talleres. Primero accedemos al taller principal una gran nave llena de restos de moldes, esculturas y pigmentos que daban un toque de color al lugar.







El tablón de anuncios.



Contiguo al taller nos encontramos una pequeña estancia en la que comparten espacio materiales del taller con botellas de bebidas posiblemente rellenas también de algún otro componente.




El atelier también contaba con un pequeño estudio de diseño y oficina.



Casi a oscuras descubrimos que el taller tiene una planta superior donde se encuentran cantidad de objetos, carteles y maquetas que continúan dándonos muestra de las actividades que aquí se realizaban.






Acabamos con el taller principal volvemos a salir al patio y continuamos la visita.

La cochera.


Lo que parecen unos almacenes.


Y otro pequeño taller.


Para terminar, también queremos recordar a nuestro compañero Alex, que nos acompañó en la visita a este lugar tan especial. Siempre tendremos un gran recuerdo.

Sólo queda decir que lamentamos la pérdida de este edificio singular y que apoyamos a aquellos que han luchado por su conservación. El pasado y el desarrollo no tienen porque estar reñidos, podemos construir e innovar sin necesidad de destruir nuestros edificios históricos.



1 comentario:

  1. Que pasada de lugar!, no se ve algo asi todos los dias y ademas bien documentado tambien. Gran trabajo, lastima que ya no exista.

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