15 de mayo de 2013

Château de Noisy



Dedicamos este reportaje a uno de los abandonos más impresionantes que visitamos durante la EQ-14. Se trata de uno de los lugares más famosos y visitados de Bélgica, y posiblemente de Europa: Château de Noisy.



Durante la Revolución Francesa, en 1792 el conde de Liedekerke Beaufort se vio obligado a abandonar el cercano Château de Vêves, y se refugió en otras propiedades de la zona. Con el tiempo los Ragaillardis, descendientes del conde, convirtieron esas tierras en un palacio adquiriendo la forma que hoy podemos ver.

El proyecto fue encargado al arquitecto inglés Edward Milner, quien comenzó las obras en 1866 siguiendo este característico estilo neogótico. Después de su muerte, el arquitecto francés Pelchner continuó las obras, construyendo la torre del reloj en 1903 y finalizando el edificio en 1907 después de mas de cuarenta años de obras.



La familia Liedekerke Beaufort habitó el castillo hasta finales de la I Guerra Mundial. La SNCB se hizo cargo del edificio y lo convirtió en un campamento vacacional para los hijos de los ferroviarios. Durante la II Guerra Mundial fue tomado por las fuerzas alemanas, que lo ocuparon brevemente.



En 1950 recuperó su función como campamento de verano a cargo de la SNCB, y fue cuando recibió el nombre de Château de Noisy. Previamente se había llamado Château Miranda. El edificio contaba con 200 plazas y era dirigido por mujeres. Se dice que seguían una disciplina estricta, y los niños tenían que vestir uniforme. El castillo acogió niños de toda bélgica, tanto francófonos como flamencos, además de niños italianos que venían en los veranos. En aquellos tiempos el estanque fue convertido en una piscina, y en los jardines se construyó un campo de fútbol.

Así era uno de los comedores del castillo.


En los años 80 los costes de mantenimiento hicieron que los propietarios del castillo decidieran abandonar este modelo, e intentaron convertirlo en un hotel buscando inversores para el proyecto. No tuvieron éxito, y un incendio en 1991 condenó definitivamente el castillo al abandono, situación que llega hasta nuestros días.

 

Su estado ha ido empeorando, ya que en 1995 otro incendio destruyó parte del tejado. Poco después los propietarios desmontaron los suelos, las chimeneas y los mármoles y los trasladaron al cercano Château de Vêves y a otro castillo en Italia también de su propiedad. En 2006 una tormenta destruyó los establos.
Hasta la fecha el municipio al que pertenece el castillo ha intentado hacerse con su propiedad, algo a lo que se ha negado la familia Liedekerke Beaufort.

Nuestra visita comenzó delante del castillo, donde pudimos ver la impresionante fachada y la torre del reloj, que son lo más famoso del lugar.







El reloj, detenido desde hace muchos años.




Primero entramos en una zona del castillo en muy mal estado, por la que prácticamente no pudimos avanzar. Desde allí podíamos ver la base de la torre.



Después pasamos al vestíbulo principal, una de las zonas más famosas del castillo. Aunque estaba deteriorado, seguía siendo un lugar excepcional.










En la planta baja también hay varios salones que ahora se encuentran en muy mal estado después de que se retiraran los suelos y las chimeneas.



Además de los salones están las cocinas, donde aún se conservan muchos detalles, como el montacargas.



  

 El resto de la planta baja también tiene habitaciones muy curiosas.





El primer piso no tiene tantas habitaciones monumentales, y además en ciertas partes se encuentra en muy mal estado. De hecho es posible llegar hasta la zona que se incendió en 1995.










Desde las ventanas del primer piso se puede ver el estanque, y al fondo el Château de Vêves, actualmente restaurado y visitable.


En el primer piso también está la subida a la torre del reloj, sin duda la zona más impresionante del castillo.


Desde la torre hay unas magníficas vistas del resto del castillo.




 Y finalmente está la habitación del reloj, a la que se accede por una escalera de caracol metálica.






Desde lo alto de la torre descendimos hasta el sótano. Allí encontramos entre otras cosas una gran cocina y un aula. Aquello era parte de las instalaciones de los campamentos de verano






De vuelta en el exterior visitamos los establos, derruidos desde 2006. 



Y así terminamos nuestra visita a uno de los abandonos más conocidos de Europa. Fue una gran experiencia, compartida con Daphnée, Dani y Marc que nos acompañaron en aquel gran viaje. También tuvimos un momento para recordar a nuestro compañero Alex, a quien siempre llevamos en nuestros recuerdos.

11 comentarios:

  1. Gracias por esas preciosas fotos.. :)

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  2. Impresionante trabajo.
    Enhorabuena.

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  3. Un trabajo estupendo,enhorabuena.
    Saludos.

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  4. UNAS FOTOS PRECIOSAS. IMPRESIONA MUCHO PENSAR COMO LLEGO A SER EN SUS MEJORES TIEMPOS. ES UNA PENA QUE NO QUIERAN REHABILITARLO

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  5. Muchas gracias a todos por vuestros comentarios!

    Es un lugar del que tenemos grandes recuerdos. Siempre quisimos ir, y cuando finalmente pudimos visitarlo fue una gran experiencia. Esperamos que nuestras fotos al menos transmitan algo de aquellos momentos.

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  6. Genial y completo! Hay muchisimas cosas que yo no vi en mi visita, por no mencionar que tampoco he visto en otras webs. Me ha encantado saber que el aula aun sigue alli. Gran trabajo.

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  7. muy bonitas fotos,me gustaria vivir en ese lugar solo xD seria muy feliz.:D

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  9. Que bueno sería tener la experiencia de visitar ese lugar... gracias por ayudarme a conocerlo ^_^

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  10. Muchas gracias por el viaje a travez de sus relatos y fotos, es una lastima que una obra como esa se pierda en el deterior y el tiempo y que el gobierno de belgica no se tome la molestia de restaurar esa magnifica infraestrucura que a la larga les dejaria benefios. Lamentablemente a muchas personas con dinero no les interezaria compralo y restaurar esta pieza unica, debido a la cantidad de parametros que deben conservar mas el hecho de ser un patrimonio no seria del todo del comprador, y mientras un lugar magico se perdera entre arbustos,moho y desolacion...

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