17 de diciembre de 2019

Château Harry (I)

Hoy vamos a recorrer uno de los sitios que más me han gustado y más he disfrutado, el Château Harry.
Como es un sitio bastante grande lo voy a dividir en dos entradas: en la primera veremos la zona del palacio y en la siguiente la zona hospitalaria.

La construcción del castillo se remonta al siglo XV. En esta época se contruyó la estructura original aunque poco queda de ella. A finales del S. XIX y principios del XX se llevó a acabo una gran restauración cambiando el estilo del castillo a un gótico extravagante.
Desde su construcción fue vivienda de grandes nobles que disfrutaron de sus preciosas estancias.
Cuando la I Guerra Mundial estalló en Europa los nobles que regentaban el castillo acogieron a heridos y viudas para que se recuperaran y pudieran emprender una nueva vida.
A partir de los años 30 su función cambió y pasó a ser un sanatorio para disminuidos físicos y psiquicos. Debido a este nuevo uso nos encontramos con un laboratorio, máquinas de rayos x, habitaciones para los enfermos y mucho más... pero esto lo veremos en la próxima entrada.






Lo primero que nos llama la atención son los preciosos exteriores: unas fachadas impresionantes, completamente decoradas, con grandes ventanales, torres, escudos, balaustradas... todo lo que nos podemos imaginar de un castillo de cuento de hadas.

El entorno natural donde se asienta es precioso y además construyeron unos espectaculares jardines para rodearlo. Hoy en día estos jardines están en estado salvaje y cuesta acceder a ellos pero podemos imaginar lo bonitos que eran.






Accedemos al interior a través de una gran puerta, que por suerte se encontraba abierta.
Al acceder nos encontramos a nuestra derecha las cocinas y la izquiera un majestuoso pasillo que da acceso al palacio.

El castillo contaba con unas enormes cocinas, dotadas para alimentar al personal y enfermos. No obstante eran preciosas. Pese a ser una estancia en la que debería primar la utilidad no perdieron el encanto en el diseño.







La despensa estaba iluminadas por unos bonitos cristales emplomados.



De la cocina nacían unas escaleras hacia un oscuro sótano. En él se encontraba una caldera moderna y algún que otro cachivache almacenado. Aunque lo que parecían eran unas mazmorras por la puerta de madera con arco apuntado y las telas de araña.








Salimos de la zona de las cocinas y nos dirigimos hacia la zona señorial. La distribución de la planta baja se realiza a través de un pasillo iluminado por grandes ventanales.





En el centro del citado pasillo se encontraba una encantadora fuente.




La primera sala es un salón de variedades, dedicado al divertimento y al baile. Contaba con un pequeño palco en la zona superior que la verdad se apreciaba bastante tenebroso. Estuvimos buscando un buen rato como acceder a él hasta que nos dimos cuenta que se entraba a través de una trampilla en el techo en la sala de al lado, por lo que más bien seria una zona para colocar alguna decoración  mas que un palco propiamente dicho ya que el acceso era complicado.





Continuamos recorriendo los diversos salones con los que contaba la planta baja.







Todas las estancias tenían una gran chimenea, muy necesaria para contrarrestar el frio invierno.





Recorremos el ultimo tramo de pasillo y nos disponemos a subir a la primera planta. En la siguiente entrada os contaremos que és lo que nos encontramos.


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