Psiquiátrico Barrow Gurney

El hospital psiquiátrico fue uno de los pioneros en implantar terapias como el electroshock. Contaba con numerosas instalaciones para los pacientes incluyendo lugares residenciales.

Frente de Somosierra

Nos acercamos a un paraje en el que se vivió una de las primeras batallas de la Guerra Civil.Recorremos el frente en busca de bunkers, trincheras y cualquier vestigio que pueda quedar.

Château Noisy

Este impresionante palacio construido por una familia noble francesa, yace hoy totalmente olvidado. Nadie recorre sus innumerables estancias ni sube por su impresionante escalinata.

Preventorio abandonado

Interminables pasillos y terrazas recorren este inmenso edificio donde antiguamente se suministraban tratamientos contra la tuberculosis a niños y adultos.

Valdegrulla

Valdegrulla es uno de los innumerables ejemplos de despoblación de nuestra península. Abandonado en 1997 dejá atras una interesante historia y un gran ejemplo de arquitectura popular.

16 de marzo de 2012

Château Rochendaal

Nos adentramos en zona militar para conocer un antiguo palacio que jugó un importante papel en la II Guerra Mundial. El castillo de Rochendaal se halla ubicado en una posición estratégica junto al aeródromo de Sint-Truiden, rodeado de vegetación junto a un idílico lago.


En 1881 Jean Henri Paul Ulnes mandó construir el palacio. Jean Henri era un reconocido abogado de la nobleza belga que en 1850 se casó con su prima Marie Ulnes. Además fue alcalde de Sint-Truiden entre los años 1876 y1891. A este bello palacio se le dio el nombre de Rochendaal y fue la residencia familiar durante los siguientes años.






Rochendaal se encuentra en las proximidades del aeródromo de Sint-Truiden o Brustem, el cual durante los años anteriores a la II Guerra Mundial pertenecia a la fuerza aérea belga. Al estallar la guerra comenzó la conquista de Bélgica por parte de la alemania nazi, y uno de los puntos estratégicos era el aeródromo. Sint-truiden fue tomado durante la ofensiva de la Wehrmacht en mayo de 1940.



Durante la ocupación el aeródromo paso a llamarse Sant Trond y numerosas fuerzas de la Luftwaffe se trasladaron hasta él. Por eso fue necesaria la construcción de nuevos barracones y puestos de mando, muchos de los cuales se construyeron el en terreno de Rochendaal. El propio palacio fue residencia de algunos miembros de ejército.




La base aérea participó activamente durante la toma de Francia. Después de la batalla de Francia pasó a ser una base de bombarderos de la Luftwaffe. También participó en la Batalla de Inglaterra durante el verano de 1940, y en 1941 pasó a ser una base bombarderos nocturnos.
El aeródromo sufría constantes ataques de la USAF al regresar de los objetivos alemanes hasta que el 15 de septiembre de 1944 fue tomada por las fuerzas de tierra Aliadas.
Fueron necesarios duros trabajos de reconstruccion. El aeródromo había quedado destrozado por los constantes ataques y las voladuras que realizaron los alemanes al abandonar las instalaciones. Rapidamente se parchearon las pistas y zonas de rodaje para dejarlo operativo y el 18 de septiembre fue desigando como campo de la avanzada A-92 o Saint-Truiden



Fotografía tomada desde un bombardero

Fotografía en la que se aprecian los daños por los bombardeos

Bajo control aliado la base fue utilizada por la IX Fuerza Aérea y por la Royal Air Force británica.
En 1945 sirvió como centro de distribución de ayuda (ropa, alimentos y bienes de primera necesidad) a las zonas cercanas dañadas por la guerra.

Aunque necesitó años para reconstruirse, en 1946 se reanudaron las operaciones militares. A partir de 1971 el aeródromo se usó para los escuadrones de entrenamiento belgas. El castillo fue utilizado como el comedor de los oficiales.
Finalmente en 1996 la base fue cerrada y todos los escuadrones de entrenamiento trasladados a Beauvechain.

El futuro se centra en la rehabilitación del aeródromo como aeropuerto regional de Limburgo y un hotel cuyas obras deberian empezar en 2012. Para Rochendaal hay un proyecto con un  presupuesto de 350.000 € para la rehabilitación del castillo y del entorno como un parque con lagos, para así dar un nuevo futuro a 9,7 ha de terreno de zona residencial, 6,7 ha para el parque y otra zona industrial.



Nuestra visita se centró en el castillo de Rochendaal, no pudimos ver los barracones ni las instalaciones militares. Recorrimos sus estancias intentando imaginar su pasado noble y bélico, auqnue la ausencia de muebles y objetos no ayude a nuestro propósito.






Accedemos al palacio a través de la fachada principal hacia a un pasillo. Éste distribuye la primera planta, en la que se encuentran  grandes salones con chimenea




Las vigas de madera, los artesonados y las jambas y dinteles de madera labrada presiden las salas principales. Aún conservan su grandeza aunque no quede una mesa, ni un sofá o tal vez un plano de guerra que nos ayude a recordar.










Sin duda el lugar mas  representativo es la escalera. Es una pena que ya no esté la barandilla, el conjunto impresionaría aun más.



En la primera planta nos encontramos diversas habitaciones y la capilla, que aún conserva las paredes y techo policromados.












Subimos una planta más hasta encontrarnos con las habitaciones abuhardilladas. Por desgracia no subí hasta el bajo cubierta y no pude ver la interesante estructura de madera que soporta la cubierta.



Dejamos para el final el sótano, donde se encontraban las cocinas y las salas de calderas.



Y nos despedimos del castillo con nuestro inseparable compañero: el amianto.




Junto al castillo hay un edificio oculto entre la vegetacion que parece salido de un cuento, lo malo es que con tanta vegetación en las fotografías casi no se ve.








El palacio, aunque vacio, se conserva en buen estado. La estructura es sólida y la humedad aún no ha hecho estragos. Todavía está a tiempo de ser rehabilitado, así que sólo queda esperar que el proyecto de rehabilitación se lleve a cabo y así evitar lamentarnos una vez que sea tarde, como en  muchos otros casos.

Con esto acaba el reportaje de Rochendaal, pero aún quedan muchos más de nuestra segunda Euroquedada. Saludos a todos los compañeros que hacen de estos encuentros algo más que sólo ir de abandonos.


28 de febrero de 2012

Antigua tejera

Esta vez dedicamos nuestra entrada al antiguo oficio del tejero. Visitamos una fabrica tradicional de producción de tejas y ladrillos.
Las primeras referencias que se tienen de esta fábrica son de finales del  S. XIX o principios del XX de las que data su construcción. Se trata de un gran conjunto de edificios de fábrica de ladrillo y mampostería de piedra con el estilo propio de principios de siglo XX. Lo más destacado del conjunto es la gran chimenea del horno, la cual se puede visualizar desde gran distancia y dota al entorno de una gran identidad tradicional.






Aunque las fotografias no permitan apreciarlo, se puede ver en los restos del edificio un desarrollo hacia la industrialización. Posiblemente la fábrica empezó con métodos  tradicionales: moldeado a mano, cocción en hornos árabes... y posteriormete se mecanizó el proceso de producción, con hornos y tecnología más moderna.
El ciclo de producción de la fábrica era continuo durante todo el año y la comercialización de la cerámica era numeral por piezas.
Desconozco el año en el que se abandonó.

El exterior del edificio es mampostería de piedra coronada  con cenefas de fábrica de ladrillo. Las jambas y dinteles de los huecos también están realizados con fábrica de ladrillo macizo.






Una enredadera ha cubierto la mayor parte de una de las fachadas laterales.








El proceso de elaboración tradicional de tejas y ladrillos tiene cuatro fases: preparacion de la pasta, moldeo, desecación y cochura. Lo primero que se realizaba era la extracción de la arcilla. Normalmente las tejeras se asentaban en un terreno cercano del lugar donde obtenían la arcilla. Posterirmente se limpiaba y amasaba la arcilla. La masa pasaba un tiempo en un pudridero con el fin de eliminar la materia orgánica.
Luego se moldeaba para obtener la forma de ladrillo o teja que se desease y se pasaba a la fase de desecación, en la que las piezas pierden parte de la humedad y así se reducen costes en la cocción y ésta se realiza en menos tiempo.
A continuación se cocían las piezas en un proceso que dependiendo del horno podía durar varios días. Con ello termina la fase de producción y comienza la de distribución.

En las siguientes fotografías podemos ver los ladrillos macizos que se fabricaban en esta tejera.






Al menos durante un tiempo en esa tejera se usaron hornos árabes para la cocción. Los hornos se construían enterrados en el terreno y constaban de dos partes, una inferior formada por una bóveda de arcos apuntados de ladrillo macizo y otra superior de planta cilíndrica o cuadrangular. En la inferior es donde se producía el calor. A través de unos huecos se introducía el combustible (leña) y se mantenía abastecido hasta finalizar la cocción. El aparejo usado para división entre la parte inferior y superior dejaba aberturas para facilitar el paso del calor. En la parte superior se colocaba el objeto a cocer (en este caso ladrillos o tejas), y se iban apilando filas dejando huecos de forma alterna en las hiladas para que permitiera el tiro del horno.
Antes de finalizar la cocción se tapaba la parte superior del horno con ladrillos dejando aberturas para controlar el paso del calor. No necesitaban grandes chimeneas, y la que se ve en las fotos pertenece a otro horno más moderno situado en el interior del edificio.
El proceso de cocción podia durar dos días y se daba por finalizado cuando el tejero consideraba que tenian el color y retracción adecuadas.
Las piezas se dejaban en el horno hasta que este se enfriaba en aproximadamente 9 días.Como se puede apreciar, el proceso de cocción en estos hornos era muy largo puesto que podía durar unos 15 días, y funcionaban de forma intermitente.

Esquema de un horno árabe:



Acceso a la parte inferior del horno.



Desde el interior.


 Abertura superior del horno.


En el interior del edificio no queda nada del proceso productivo.









En el exterior podemos ver alguna de las máquinas que participaban en la creación de las piezas ceramicas.