Nuestros viajes nos llevan hasta un lugar que pasó la mayor parte de su tiempo luchando contra lo inevitable: la colonia de Santa Eulalia.
En 1886 y siguiendo el modelo de las colonias industriales catalanas del S. XIX, Antonio de Padua y Saavedra, Conde de la Alcudia decide acoger sus tierras a la Ley sobre Fomento y Desarrollo de la Población Rural de 1868. Así se proyecta la Colonia Santa Eulalia, según la visión del conde y su esposa María Concepción Fontes y Sánchez de Teruel. Como para cualquier proyecto de cierta envergadura hacía falta capital, así que el conde busco un socio: Mariano Bertodano, su propio primo.
En un primer momento la colonia no terminaba de despegar. Se había construido la casa principal de los condes, se restauró la ermita ya existente y se habían introducido notables mejoras en los campos (sobre todo el el riego), pero los problemas económicos eran graves. Por ello en 1900 el conde se vio obligado a ceder la sociedad que manejaba la colonia a su primo Mariano, y a su vez éste nombró propietaria a su esposa María Avial.
En este momento es cuando la colonia vive su máximo esplendor. Se construye la destilería, la harinera, nuevos edificios residenciales para los obreros con plazas ajardinadas, establos, tiendas, almacenes... hasta un apeadero ferroviario. Por fin la Colonia Santa Eulalia iba bien...
... Hasta que volvieron los problemas. En 1908 la sociedad de la Colonia se declaraba en quiebra, y por si eso no fuera suficiente en 1910 saltaba la noticia: Mariano acusó a su esposa María y a su primo Antonio de mantener una relación adúltera. El asunto no sólo salió en todos los periódicos, sino que se llevó a juicio y finalmente Antonio y María fueron condenados a una pena de cárcel de tres años, seis meses y veintiún días además de pagar las costas del proceso.
Desde aquí todo fue decayendo lentamente. Como buena noticia, se construyó el teatro de la colonia en 1919, y durante la Guerra Civil los obreros pidieron cambiar el nombre de la colonia de Santa Eulalia a Lina Ódena (algo que se revirtió en 1940 después del cambio de régimen) y también traer la electricidad a la población. Pasaron las décadas y se fueron abandonando las tierras de cultivo así como las fábricas. Incluso se demolió el apeadero en 1990 porque ya estaba en estado ruinoso.
Nuestra exploración empieza por uno de los edificios más llamativos: el teatro. Todavía podemos ver muchos detalles de lo que fue en su día. Se siguió el modelo de los teatros italianos para su construcción. Para ir al teatro lo primero es sacar las entradas.
Desde ahí nos encontramos con el almacén, hoy cerrado.
Nos dirigimos a la plaza principal de la Colonia, donde están el resto de los edificios que un día funcionaban a toda máquina. Por un lado la destilería, que estuvo fabricando licor hasta los años 30:
La harinera:
Y la tienda.En nuestro próximo reportaje exploraremos el edificio principal: la casa del conde.










