El hospital psiquiátrico fue uno de los pioneros en implantar terapias como el electroshock. Contaba con numerosas instalaciones para los pacientes incluyendo lugares residenciales.
Nos acercamos a un paraje en el que se vivió una de las primeras batallas de la Guerra Civil.Recorremos el frente en busca de bunkers, trincheras y cualquier vestigio que pueda quedar.
Este impresionante palacio construido por una familia noble francesa, yace hoy totalmente olvidado. Nadie recorre sus innumerables estancias ni sube por su impresionante escalinata.
Interminables pasillos y terrazas recorren este inmenso edificio donde antiguamente se suministraban tratamientos contra la tuberculosis a niños y adultos.
Valdegrulla es uno de los innumerables ejemplos de despoblación de nuestra península. Abandonado en 1997 dejá atras una interesante historia y un gran ejemplo de arquitectura popular.
Tercerpaisaje es un grupo de personas dedicadas a la investigación y desarrollo de
proyectos en el campo de la arquitectura y el urbanismo. Se interesa
especialmente por la generación de nuevos modelos de acceso a la
vivienda y por el papel activo de cada ‘habitante’ en el carácter y
puesta en valor de su entorno.
Recientemente han puesto a la venta su Agenda Post-Okupacions 2014, un proyecto en el que hemos colaborado.
Desde aquí queremos agradecer que nos hayan dado la oportunidad de participar en este proyecto, y también queremos desearles mucha suerte para el futuro.
Podéis encontrar más información sobre la agenda, sus puntos de venta y el proyecto tercerpaisaje en su página web.
En este reportaje exploramos una base militar cuya historia es relativamente reciente: el Centro de Transmisión número 10.
La historia de las bases CT tiene su origen en el proyecto Red Territorial de Mando (RTM), que agrupó las bases que fueron apareciendo por toda España durante los años 50 y 60 con motivo de la visita del presidente estadounidense Eisenhower. El RTM era una red de transmisión por microondas que en principio sólo iba a ser utilizada por la Marina y el Ejército de Tierra, pero posteriormente se incorporó el Ejército del Aire.
La tecnología que se utilizaba en estas bases a veces estaba obsoleta desde el principio: centralitas PBX traídas de Estados Unidos, sistemas que ya se habían retirado de otras bases, teletipos de cinta, etc. Por eso la vida útil de muchas de estas bases fue relativamente breve, alrededor de dos décadas. Se fueron clausurando durante los años 90, y después se desmantelaron. Actualmente algunas de las bases del RTM coinciden con las del Escuadrón de Vigilancia Aérea (EVA).
La base CT-10 se clausuró en 1997, y hasta entonces era un destino habitual para cumplir el servicio militar. Hay testimonios que nos hablan de cómo era el día a día, y entre ellos también se habla de accidentes e incluso de una amenaza de bomba por parte de ETA. Después de dejar de recibir nuevos soldados, la base se desactivó definitivamente en 2004.
Desde su cierre, ha habido varios proyectos para reutilizar la base. El primero fue en 1998, cuando una iniciativa gubernamental pretendía convertir el complejo en una comunidad terapéutica. No se avanzó demasiado en ese sentido, y en 2003 una empresa privada adquirió los terrenos con intención de instalar un parque solar. Incluso se firmó un convenio con los ayuntamientos de los dos municipios cercanos para abrir un Centro Didáctico de Energías Renovables, pero de nuevo el proyecto se canceló.
Actualmente la base ha sido totalmente saqueada. Es difícil encontrar tuberías o cables y muchas de las paredes han sido derribadas.
Para empezar nuestra visita, subimos el camino que rodea el cerro y llega hasta la base.
Allí encontramos una gran explanada, una garita de entrada y los talleres para vehículos. Desde la entrada también vimos una de las casetas de los perros que rodeaban el perímetro. La doble alambrada característica de estas bases hoy ha desaparecido.
Después exploramos los edificios donde estaban todas las dependencias de la base. En la actualidad es difícil reconocerlas
Uno de los edificios reconocibles es el transformador, además de algunas de las pocas tuberías que quedan.
En el edificio principal encontramos algunos elementos que nos hablan de su anterior uso. Encontramos la cantina y la cocina en la planta baja, después de recorrer largos pasillos.
Subimos a la primera planta, donde encontramos el depósito de agua. Desde allí disfrutamos de unas vistas privilegiadas de la zona.
Después de terminar de explorar los edificios revisamos el perímetro. Por desgracia los únicos restos de la antena de microondas de 10 metros de altura que encontramos fueron los bloques de su base.
Para finalizar nuestra visita exploramos el polvorín, construido en una vieja yesera debajo de la propia base. Es curioso ver cómo se aprovechó la antigua construcción, y más para nosotros después de haber visitado varias yeseras y haber investigado su historia. Si quieres leer nuestro reportaje sobre las viejas yeseras en la provincia de Valladolid, haz clic aquí.
Un detalle característico de este polvorín son los agujeros, puede que de bala, que hay en algunas de las entradas tapiadas del polvorín.
En este reportaje queremos recordar uno de los mayores desastres ecológicos que han sucedido en España. Se trata de la bahía de Portmán, y en concreto nuestra visita al lavadero de mineral allí situado.
El lavadero se utilizaba para eliminar las impurezas de los minerales que se extraían de la zona, concretamente piritas. Los residuos altamente contaminantes generados por el lavadero eran vertidos directamente a la bahía, causando que las 70 hectáreas de la bahía quedasen completamente cegadas por materiales tóxicos.
La historia minera de la zona data de la Antigüedad, desde que los romanos llamaban a este lugar Portus Magnus, el Gran Puerto. De hecho en toda la zona de la Unión la minería es una seña de identidad. En concreto el lavadero de Portmán, también conocido como lavadero Roberto se construyó en 1957 para lavar el mineral extraído de las minas a cielo abierto cercanas. La compañía francesa Peñarroya-España ahorró costes utilizando este tipo de explotación, e hizo lo mismo evitando construir depósitos en tierra para recoger los residuos. De esta forma el lavadero lanzaría sus vertidos al mar, y el gobierno denegó el permiso en dos ocasiones, hasta que en 1957 lo concedió imponiendo condiciones para proteger la zona, como una distancia de 400 metros mar adentro para el vertido a través de una tubería submarina, que sería una solución para 5 años, que no se aumentaría la capacidad del lavadero si no se construían balsas de residuos en tierra o que si se producían daños en el medio ambiente los vertidos se paralizarían.
La tubería de los vertidos en los años 60.
Estas condiciones no sólo no se cumplieron, sino que las autoridades permitieron a Peñarroya mayores licencias. Aumentando el ritmo de los vertidos, la propia empresa reconoció que la bahía acabaría cegándose, por lo que solicitaron eliminar el puerto allí situado y solicitar que fuera trasladado al cabo de Palos. El proceso empezó en 1967, en 1969 el gobierno accedió a las pretensiones de Peñarroya, eliminó el puerto refugio de Portmán y eliminó todas las restricciones a los vertidos. El ayuntamiento de La Unión intentó presentar un recurso, pero finalmente en 1971 Peñarroya recibió carta blanca por parte del Tribunal Supremo.
A pesar de que el deterioro ecológico era evidente y se conocía perfectamente la toxicidad de los residuos, nada se hizo. Hubo numerosas protestas, y además en los años 80 la actividad minera empezaba a dar pérdidas, con lo que Peñarroya perdió interés en la explotación. Las presiones y la imposibilidad de abrir nuevas canteras hacen que Peñarroya ceda repentinamente todos los derechos de explotación en 1988 a Portmán Golf.
Esta fotografía de la acción de Greenpeace en 1986 dio la vuelta al mundo. Intentaron bloquear los vertidos pero la presión con la que salían lo hicieron imposible.
El lavadero cerró en 1992, poniendo fin al vertido de residuos, pero la historia no termina ahí.
Esta nueva empresa propietaria se "comprometió" a mantener los puestos de trabajo durante 6 años a cambio de que el gobierno fuera quien se ocupase de regenerar la bahía y recalificase los terrenos (propiedad de Portmán Golf) como urbanizables. Este descabellado proyecto nunca se llevó a cabo, y actualmente la bahía de Portmán es el peor desastre ecológico del Mediterráneo.
Nuestra visita comenzó con la subida al edificio del lavadero, en lo alto de la ladera.
La primera zona albergaba diferentes dependencias, en las que ahora no queda nada.
Después pasamos a la zona principal del lavadero, donde queda buena parte de la maquinaria. Es difícil de identificar, ya que la zona es peligrosa y parte del tejado se ha derrumbado. De esta forma es imposible moverse por el recinto. Aun así sigue siendo un lugar cargado de historia.
De nuevo en el exterior seguimos ascendiendo por la ladera hasta llegar a las vías mineras de la parte superior. Éstas conectaban el resto de minas de la zona con el lavadero, donde se separaba el mineral de los residuos.
Desde esa zona elevada también pudimos ver las otras instalaciones del lavadero junto al mar, así como el estado de la bahía. Es el resultado de décadas de vertidos incontrolados.
Y así concluye nuestra visita a este lugar con una historia que ha de ser contada y recordada. Esta vez no se trata de conservar un edificio, sino de recordar lo que ha sido uno de los mayores desastres ecológicos para que no se repita.
Por último os dejamos un video con imágenes del lavadero en funcionamiento, así como la historia del lugar.